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Les écrivains / adhérents

Helena Arellano Mayz

Poésie / Roman
photo Helena Arellano Mayz

Ecrivain et artiste

http://www.helenaarellano.com
Bibliographie

— Arandelas de humo (fiction), F&L editores, Caracas, 2006
— Sonatina (poesie), camelia ediciones, Caracas, 2006
— Murciélago o mariposa, (fiction) , F& L editores, Caracas, 2005

Extraits

- Mamá, no sigas llamando a mi Marcelo, Murciélago. Ni que fuera tan vampiro, tan oscuro. Podría simplemente ser de naturaleza híbrida, ambivalente, un ser alado que vive en una caverna junto al pasaje hacia el reino de los inmortales, longevos, nutriéndose de concreciones vivificantes, con un cerebro hipertrofiado cuyo peso lo obliga a colgarse de sus pies, mientras su sangre ostenta poderes erótico libidinosos. Único animal volador ávido de conocer tantas mujeres como tetas tiene, para así escribir con feminidad fecunda.
Podría ser, también, Mariposa. Ligera, de espíritu viajero, renovado, renacido, poseedor del secreto para hilar palabras con seda liviana multicolor, con ojos que ven como piedras preciosas aún a ciegas en la oscuridad, con voz dulce y serena de arpa, con un olor y un perfume capaz de saciar toda hambre y toda sed, un bienhechor, benefactor, sosteniendo una llama que alumbra perenne sin extinción.

Con razón mi inconsciente insiste en señalarme que padezco desazón, desvarío mientras escribo, cautivada por seres voladores, ángeles y demonios que cursan los cielos de mi mente a toda hora al caminar mis días. Esta alada compañía irónicamente se esconde, desvanecida, al sentir miedo de caer, cuando el impulso del salto de un caballo eleva mi cuerpo sobre la tierra y en realidad vuelo. Entonces, reconozco conciente la atracción dura e ineluctable de la gravedad; y con pesadez terrenal concluyo que si persiste un Marcelo-murciélago-mariposa en poseerme y animarme, cautiva de su revoloteo alborotado, ufanando su parentesco con lo imperecedero inmortal, perseveraré en vencer el temor al recorrido de una cancha llena de obstáculos que dura infinitamente poco ante la eternidad. La vida es breve para no intentar amar, así sea sólo con palabras extraviadas, descarriadas, delirantes que acaben, de un brinco, en un basurero.
Murciélago o mariposa, F&L editores 2005, Caracas, p. 76-77


El liberó mi incontinencia verbal. En una época más blanda y bañada de agua, le escribí, le escribí día tras día, con notas que fluían en melodía desde un pianissimo que va in crescendo hasta alcanzar un fortissimo allegro vivace, la alegría de vivirse, vivo. Sin embargo, cuando se está vivo, se vive con todo, con virtudes y defectos. Afloran las destrezas y las imperfecciones. Escribirle resultaba de una habilidad elocuente y de un desatinado vicio.
Murciélago o mariposa, F&L editores 2005, Caracas, p. 85


Aún sin paseo tejimos mucho, tejimos con hilos de palabras y sobre todo con finos filamentos de silencios.
Cada palabra un nudo, cada nudo un silencio compartido. Un tejer que era a la vez un destejer. Desenmarañar los velos que cubren lo íntimo, lo oscuro, lo de adentro. Verse y dejarse ver. Develar.
Mientras las palabras elucubraban sobre lo real y lo fantástico, sobre la realidad y la fantasía, admitir la dicotomía anunciaba lo olvidado, lo rezagado que luchaba por irrumpir, por ocupar espacio en una estructurada vida de aparente solidez. Lo auténtico era levantar, abrir, despejar, uno tras otro, los cerrojos, las puertas, las compuertas de los cajones en los que solemos encerrarnos para no ver en lo hondo, en lo negro de la pupila del ojo. Lo negro absorbe todo el haz de luz. Los colores sólo los vemos por reflejo, proyecciones. La luz, que guardamos dentro está en los cuartos traseros, los que no solemos visitar frecuentemente.
El compartir verdades, une. El reconocer y dar a conocer el alma a otro, une. Une fuertemente, sin lazos ni compromisos, sin intercambio de promesas, ni juramentos eternos. La desnudez amarra nudos silenciosos, nudos invisibles, nudos que atan, ligan y sujetan fuertemente. Otro ha entrado en nuestros cuartos solitarios. Ha visto las esquinas llenas de polvo gris y las paredes de color. Nos ha acompañado a recorrer los pasillos estrechos, nos ha ayudado a abrir los postigos de las ventanas, a limpiar las manchas de agua en los techos, a corretear los fantasmas para que no ocupen tanto espacio, a desempolvar los muebles para que luzcan sus tapizados de origen, a catalogar y guardar los trastos viejos que no podemos botar, a mostrar ese jarrón antiguo lleno de flores sobre la mesa central, la de la entrada.
De qué color son las flores?
Más allá de la voluntad, ese tejer, aún sin pasear, construye con pilotes anclados en lo más firme de nosotros mismos, en el alma, una historia indeleble. Una historia secreta. Historia silente. Historia desnuda. Historia sin casa afuera porque es la casa que llevamos dentro.
Arandelas de humo, F&L editores, Caracas 2006, p. 53-54


Sería el gusto por la nobleza patética, por un gracioso vals, por tomar el autobús en vez del metro, por las bufandas anudadas al cuello, por el embelesamiento inasible de la música, por la emotividad que se nos escapa en una fuga constante? Sonaron los clarinetes y las cuerdas, te busqué con la mirada durante un andante cantabile con alcuna licenza. La licencia de imaginar un encuentro. Te miré desde arriba, con admiración contradictoria. Yo estaba en el balcón asomada, tú en el patio, casi en primera fila. Pensé que la ensoñación terminaría con el final del concierto, acabando en una falsa coda, típica de Tchaïkovski. Y de pronto, el tema regresa, el motivo aquel de la Providencia.
Arandelas de humo, F&L editores, Caracas 2006, p. 107

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